Clotaldo: ¡Escucha, aguarda, detente!

¿Qué confuso laberinto

es éste, donde no puede

hallar la razón el hilo?

Mi honor es el agraviado,

poderoso el enemigo,

yo vasallo, ella mujer,

descubra el cielo camino;

aunque no sé si podrá

cuando en tan confuso abismo,

es todo el cielo un presagio

y es todo el mundo un prodigio.

(Edición de Ciriaco Morón en Cátedra, 1991)

En este ejercicio vamos a comentar un fragmento de teatro en verso. Pertenece a la obra La vida es sueño de Calderón de la Barca. En concreto, esta intervención de Clotaldo cierra la escena octava y última de la primera jornada.

Calderón de la Barca ha pasado a la historia como uno de los dramaturgos más ilustres de la literatura en español. Su extensa obra, compuesta por comedias, autos sacramentales, entremeses, loas, etc., desarrolla temas filosóficos, morales y sociales de honda meditación, realzados con una gran maestría teatral y versificadora, así como por un estilo elaborado, esplendoroso en artificios formales, sean sutilezas conceptistas o adornos culteranos. Su influencia ha traspasado las lindes de nuestra lengua, como refrenda la admiración de autores como Goethe, quien lo consideraba el mayor genio del teatro.

Esta escena presenta a Clotaldo, el viejo guardián de la torre en la que está encerrado Segismundo. De este personaje, amén de su edad provecta, sabemos que es de origen ruso, extranjero, por tanto, y que lleva años cumpliendo la desagradecida misión de velar el cautiverio del príncipe. Poco antes del fragmento que nos ocupa, ha descubierto que es el padre de Rosaura, joven recién llegada a Polonia disfrazada de hombre. En su caracterización se mezclan elementos propios del viejo de comedia (habla peculiar, garrulería) con una personalidad bondadosa y bienintencionada que le procura la simpatía del público.

El tema de estos versos es la confusión que embarga a Clotaldo, que expresa su perplejidad ante los acontecimientos de este final de jornada: la anagnórisis1, la llegada del rey y de otros personajes de la corte a la torre en la que está encerrado el protagonista.

A continuación nos fijaremos en el análisis de la estructura externa. Los doce octosílabos de este fragmento presentan rima asonante en los versos pares. Nos encotramos ante un romance (tirada ilimitada de octosílabos con rima asonante en los pares), estrofa característica de la poesía popular castellana, dedicada a la poesía narrativa.

En cuanto a la estructura interna, distinguimos dos partes:

  • 1ª parte (verso 974). La exclamación de Clotaldo se convierte en la frontera que separa el desorden de los acontecimientos anteriores y su parlamento sosegado que, a modo de coda, cierra definitivamente el acto.
  • 2ª parte (versos 975 – 977). Clotaldo reconoce su aturdimiento ante los hechos que acaba de presenciar.
  • 3ª parte (versos 978 – 981). Descripción breve de su circunstancia, y una nueva muestra de su desconcierto.
  • 4ª parte (versos 982 – 985). El personaje expresa su inquietud ante el futuro.

Una vez delimitada la estructura, pasamos a realizar el comentario detallado del fragmento. La primera parte, como hemos visto, se compone de un solo verso. Su función es la de marcar el final del desarrollo del argumento en este acto, puesto que conocemos a los personajes y la trama está planteada: Segismundo es llevado a la corte y Clotaldo reconoce a su vástago. Tras esta agitación, asistimos a un breve parlamento que, si bien no desarrolla la trama, aporta el sentimiento de confusión que embarga a Clotaldo y que se intenta transmitir al público. Sí tiene, por tanto, una función dramática, la de aportar tensión por la incertidumbre ante lo que ocurre y lo que ocurrirá en el transcurso de la obra.

Para conseguir este efecto, el autor pone en boca del viejo guardián tres imperativos de unos verbos (escuchar, aguardar, detenerse) que connotan calma, tranquilidad. Notemos que, en realidad, no son tres órdenes dirigidas al auditorio. Funcionan, más bien, como unas invocaciones a la calma, necesaria para que Clotaldo exponga su sentimiento y su temor. Los imperativos aparecen, por otro lado, como una muestra del habla un punto garrula y campechana del personaje. Por último, la exclamación realza el poder expresivo del verso. Podemos imaginar el silencio del actor antes de atacar el breve monólogo, un silencio poderoso en el que aún resuena el eco de esta apelación al sosiego.

La segunda parte (versos 975 – 976) está ocupada por una interrogación retórica que es, en sí misma, expresión del tema central de la intervención. Clotaldo manifiesta su confusión mediante la propia interrogación retórica y un vocabulario escogido: confusolaberintola razón precedido por no puede hallar. La declamación del actor, por su parte, también siente la tesitura desnortada de su personaje. Nótense a este respecto dos recursos frecuentes en la poesía barroca para complicar el lenguaje, el encabalgamiento:

laberinto / es éste (versos 975 y 976)

no puede / hallar (versos 976 y 977)

y el hipérbaton:

no puede / hallar la razón el hilo (versos 976 y 977) La razón no puede hallar el hilo.

Pasemos a analizar la tercera parte. Clotaldo realiza aquí una sucinta descripción de la circunstancia en la que se ve sumido. Cada verso recoge un tema mencionado durante el acto, bien en monólogos, bien en diálogos entre los personajes: el honor, un enemigo injurioso, la fidelidad del vasallo a su señor.

En el primero, se hace referencia a uno de los temas principales del teatro barroco, fundamental en Calderón de la Barca, si bien secundario en La vida es Sueño. La honra, la limpieza de sangre, se convirtieron en las principales pautas de comportamiento social desde finales del siglo XV. La literatura refleja esta mentalidad y presenta a personajes obsesionados por salvaguardar su imagen pública. En el caso que nos ocupa, el honor no es un mensaje fundamental. Clotaldo es un personaje secundario, de oscuro aunque noble origen, que tiene confusa noticia de la existencia de un agravio (humillación, insulto) al hijo que acaba de reconocer. Su honor se ve así comprometido. El autor recurre a este tema para justificar su comportamiento y caracterizarle con un rasgo conocido por la audiencia. No trata, en ningún momento, de situar en el escenario el concepto de honra con todas las consecuencias sociales que acarreaba en la época, puesto que sus preocupaciones en esta obra son de índole filosófico.

En el verso 979 Clotaldo recuerda la conversación que acaba de tener con Rosaura, en la que ésta le habla de la existencia de un enemigo, origen del agravio. Ella rehúsa indentificar a esta persona, mas acaba desvelando de manera indirecta que se trata de Astolfo, príncipe moscovita, como ella. Astolfo se comprometió al matrimonio, pero no cumple su palabra puesto que, al no tener padre conocido, no la considera digna de un noble como él. Formalmente, estos dos versos componen un quiasmo, estructura cruzada de dos sustantivos y dos adjetivos.

Mi honor es el agraviado,

N Adj

poderoso el enemigo

Adj N (Versos 978 y 979)

El verso 980, por su parte, se apoya en un contraste marcado por la cesura central que separa los dos hemistiquios. El sustantivo que conforma cada hemistiquio presenta, de nuevo, ideas ya vistas con anterioridad (recordemos que este monólogo funciona como una coda a esta primera jornada). En primer lugar, vasallo recuerda al espectador la condición de Clotaldo: es noble y debe lealtad al rey, aunque esto le coloca en una tesitura comprometida (mantener la lealtad al rey y matar a su hija o dejarla vivir y desobedecer la autoridad real). En la segunda mitad del verso leemos una alusión a la verdadera identidad de Rosaura, insinuada por esta momentos antes y que sumerge a Clotaldo en la perplejidad.

Esta perplejidad vuelve a relucir en el verso 981. Ante lo enumerado en los tres versos precedentes, Clotaldo apela al todopoderoso como única instancia capaz de hallarse en esta situación.

La desesperación de Clotaldo, sin embargo, todavía puede aumentar, y así lo constatamos en la cuarta parte. En un habla de color popular, el personaje incluso llega a dudar de que Dios sea capaz de resolver esta situación:

aunque no sé si podrá (verso 982)

El aunque marca el contraste entre los dos versos; el no sé es reconocimiento palmario de su turbación y recuerda alno puede del verso 976; más perplejidad expresa el futuro de hipótesis si podrá.

Los tres últimos versos construyen un broche eficaz a la intervención de Clotaldo y al primer acto o jornada. Sobresalen algunas expresiones características de la visión barroca del mundo, caracterizada por la desvalorización de la vida humana y un aprecio escaso por el hombre:

confuso abismo (verso 983) y prodigio (verso 985) – el mundo es un caos que aturde al hombre y no le permite encontrar el camino justo. Prodigio carece de connotaciones positivas, como en el español actual. Significa, más bien,fenómeno extraño, incomprensible, asombroso. Se alude, tangencialmente, al tópico del Vita theatrum, la vida como una ficción cuyo significado es imposible apresar.

Todo el cielo es un presagio (verso 984) – relacionado con el tema del libre albedrío (las estrellas, el porvenir), indica el desconcierto del hombre ante el destino, que se le muestra de manera inabarcable, abrumadora y contradictoria.

Es indudable, en conclusión, que este fragmento carece de la fuerza y la fama de los conmovedores monólogos de Segismundo, pero, en nuestra opinión, reúne méritos para obtener la estima del espectador avisado: en primer lugar, Clotaldo es un personaje secundario pero no plano. El dilema que le atormenta (obedecer a su rey o salvar a su hija) le concede profundidad humana, mientras que su carácter no se ve menoscabado por los rasgos cómicos y populares que aderezan su habla. Se trata, antes bien, de un contrapunto al drama serio que representan Segismundo, Basilio y Rosaura. Por otro lado, este dilema le convierte en un personaje necesario en la trama de Rosaura, una de las dos que recorren la obra. Además, su recitado evoca temas importantes en el teatro de la época, como el honor. Por último, Clotaldo, en su congoja, refleja algunas de las inquietudes filosóficas del barroco, como lo incierto de la vida o el mundo como un laberinto contradictorio que carece de valor.

1 Anagnórisis: revelación de una información ignorada hasta ahora por el personaje. Por ejemplo, su identidad o la de otra persona.