El violento matiz de la amapola ha superado esta semana las cien mil visitas en dos años y medio de vida. No es una marca espectacular, pero estoy razonablemente contento del resultado, de la actividad que ha generado y del tono, en general positivo, de los comentarios. Puedo decir que han sido dos años y medio de satisfacción modesta pero sincera.

Muchos de estos cien mil visitantes han caído aquí por casualidad. Algunos, tal vez, se detuvieron a echar un vistazo. Si fue así, cada uno es para mí un logro.

Además, cien almas desprendidas han empleado su tiempo en dejar un comentario. Hay quien, espléndido, ha incluido mi blog como enlace en su página personal. También aparece, generosidad insuperable, en algunas páginas de centros de enseñanza secundaria.

Por último, me consta que un día una persona se leyó una entrada completa.

A todos ellos, muchas gracias.